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Cabalgata en los Andes de Áncash
Publicado: 26 - November - 2009 por admin

El sonido del pututo retumba en mis oídos. Es Antonio tocándolo para avisar que llegó el momento de partir. De ahí en adelante, pasaremos seis horas montados sobre los caballos para recorrer el camino entre Canrey Chico y Recuay, en los Andes de Áncash. Hay mucho entusiasmo entre los sesenta participantes -la mayoría inexpertos en el arte de montar- que probaremos la nueva propuesta de la Asociación de Auxiliares de Montaña Recuay Chavín – Llamatrek Canrey Chico. “Esta cabalgatas las hacemos con la intención de apoyar el manejo de la biodiversidad y la recuperación de los pastos naturales en el Parque Nacional Huascarán” me explica Antonio Villanueva, quien vive en Canrey Chico y lleva diez años en este emprendimiento de Turismo Rural Comunitario. ¿Cómo así? Le pregunto. “Lo que sucede es que sacamos a los caballos que normalmente pastan en el Parque y los traemos para hacer estos recorridos, de esa forma dejamos que los pastos del Huascarán se recuperen”.

Camino a Shekllapata
Una larga fila de jinetes improvisados se forma en la subida a la Laguna de Shekllapata. Los caballos conocen el camino y nuestra preocupación más bien consiste en mantenernos sin problemas sobre ellos. No es difícil esta cabalgata, por lo menos no lo fue para mí, aunque no se puede negar que la falta de costumbre empieza a tener sus efectos en mis piernas después de un par de horas de camino, pero la presencia del nevado Wanshan durante toda la subida nos alienta a seguir. El paisaje majestuoso de la Cordillera Blanca nos reconforta y todo se siente perfecto mientras se puedan mirar esas –esperemos- perpetuas nieves. El pututo suena otra vez, para indicarnos que vamos llegando a la laguna de Shekllapata. Han sido cuatro horas de camino entre subidas y bajadas, campos de cultivos, pastos de montaña, y el infaltable río. Mientras cabalgamos encuentro a Moisés, un adolescente de 14 años de la comunidad de Canrey que se está preparando para ser guía en este proyecto. “Mi papá forma parte de este proyecto y yo también quiero ser integrante del grupo para llevar a la gente en las caminatas y los paseos a caballo” me confiesa.

Almuerzo junto al lago
El escenario es perfecto para descansar. La laguna, el nevado, los caballos y la pachamanca se combinan en la zona de Shekllapata, la primera y unica parada de la ruta a Recuay. El pututo vuelve a sonar y nos juntamos para almorzar. Los comuneros y comuneras de Canrey Chico han cargado el almuerzo en mulas desde el pueblo. Todo está bien organizado y no se les ha escapado ningun detalle para el almuerzo. Después de saborear la pachamanca y compartir la chicha de jora, nos preparamos para salir. Las fotos van y vienen antes de montar nuevamente nuestros caballos y empezar la bajada a Recuay. Todos los participantes de este tour hemos llegado de Huaraz, ciudad en la que asistimos al III Encuentro Nacional de Turismo Rural Comunitario. El pututo suena una vez más para indicarnos que es hora de salir.

Diez años de esfuerzo comunal
La Asociación de Auxiliares de Montaña Recuay Chavín – Llamatrek Canrey Chico lleva más de diez años trabajando con este proyecto. Empezaron con la idea de llevar llamas al pueblo para que los turistas que pasaban por ahí se tomaran fotos con los camélidos y su búsqueda para conseguir los animales los llevó a contactar con la ONG Cedep y el Instituto de Montaña de Huaraz. Así surgió Llamatrek 2000, un proyecto de TRC basado en la recuperación de las llamas como animales de carga. El proyecto se concentró en hacer trekking de tres días hacia Chavín partiendo de Olleros. Luego vinieron otras alternativas de caminatas y ahora, la comunidad está promocionando estas salidas a caballo. “Cuando empezamos, buscamos instituciones que nos ayuden a concretar el proyecto, así conseguimos apoyo de la Cooperación Europea y PromPerú -explica Antonio mientras cabalgamos hacia Recuay. Recibimos a los primeros turistas en 1997 y llegamos a tener hasta 800 por año. Eso fue entre 1999 y 2001”. También nos comenta que recibieron por años de capacitación en cocina andina, primero auxilios, relaciones humanas, sanidad animal de camélidos, tintes naturales, servicio de calidad, gerencia de microempresa y manejo de residuos sólidos. “Al principio muchos no sabían cómo relacionarse con los turistas extranjeros y se tuvo que aprender todo eso”, cuenta Antonio.

Entrada a Recuay
El pututo vuelve a sonar por última vez anunciando la llegada a Recuay. Minutos antes hemos pasado por los restos arqueológicos de Pueblo Viejo, pero no nos detenemos a recorrerlo. El grupo se reúne en el puente de ingreso al pueblo antes de recorrer las calles hasta la plaza principal donde nos reciben las autoridades del lugar. Llama la atención ver a más de 60 personas cabalgando por esas callecitas. Todos llegan bien, aunque algunos sufrieron pequeños percances en el camino por la falta de experiencia. Seis horas sobre un caballo no es poco para quienes nunca antes habían cabalgado, y a pesar del cansancio, estamos felices de haberlo logrado… y con muchas ganas de volver. (Yvette Sierra, enviada especial de Viajeros a Áncash)

Fuente: Viajeros Peru

admin

Hola! Soy Jhonatan Acuña. Diseñador web y estudiante de Administración Turística, aficionado a la práctica de turismo de Aventura, amante de los viajes y la fotografía.


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