Flor Bandini es una entusiasta viajera que nos sigue semana a semana, de ella publicamos un relato sobre las Cascadas de Pala Cala que sirvió para que muchos trekeros que nos leen se animaran a recorrer la sierra limeña este último feriado por Fiestas Patrias. Nos ha mandado este segundo relato de sus peripecias por Cordillera Blanca, uno de los espacios geográficos más hermosos de nuestro país. Disfrútenlo y anímense a enviarnos sus historias de viaje para compartirlas entre todos los seguidores de esta revista.
Hace casi un año mi novio y yo hicimos un viaje a Huaraz, casualidades de la vida encontramos a un guía ideal que nos ofreció una ruta alternativa de lo más interesante; lo que nos dijo nos animó mucho, así que decidimos hacer esa caminata de cinco días. No se hable más, aquí les mando el relato y las fotos en orden por día.
El primer día
Es aclimatación, aun así por los senderos por lo que uno pasa, no dejan de tener su encanto y toque mágico. En el camino uno pasa por un riachuelo, por senderos rocosos, de a pocos se va subiendo. Se pasa por campos, algunos caseríos, caminas unas cuatro horas hasta llegar al lugar del primer campamento cerca a Huanca.

Fuente: viajerosperu.com (Flor Bandini, texto y fotos)
El segundo día
Al despertarnos nos cambiamos como pudimos, por el frío, amaneció congelado, faltaban quince minutos para que llegara el sol y descongelara todo el valle, luego tomamos nuestro desayuno, levanto la vista y unas majestuosas montañas nos daban los buenos días. Después de levantar el campamento a horas tempranas llegamos a Huancha: estábamos en otro valle, no podía creer que estuviéramos allí, todo nos parecía lejanísimo, a pesar de que nos encontrábamos solo a 2 días de la civilización. En esta parte el camino se tornó tortuoso porque todo era de subida, el soroche se dejaba sentir pero los maravillosos paisajes nos hicieron olvidar las penalidades. Ese día solo vimos ichus y piedras, aun asía valía la pena estar donde estábamos, luego les diré porqué. Llegamos a un punto donde hallamos la quebrada de Huishca, hermosa, esplendida, para nuestra suerte nos recibió con un maravilloso sol. Continuamos hasta llegar a Rurec, en una quebrada lateral.

Fuente: viajerosperu.com (Flor Bandini, texto y fotos)
Tercer día
Me acuerdo muy bien que el camino que te lleva al lago Tahuara, por los alrededores de la quebrada, es todo verde y húmedo; al continuar se ve caseríos, casas pequeñas hechas con madera y barro, muy rudimentarias en su construcción; en el sendero se aprecia un hermoso nevado, imponente, no hay palabras para describir tanta belleza. Qué pena nos dio continuar y dejar el lago Tahuara.

Fuente: viajerosperu.com (Flor Bandini, texto y fotos)
Cuarto día
Ese día mi novio y yo salimos a las siete de la mañana hacia el valle de Shaqsha, estábamos algo descansados para ir a ese lugar y nuestro humor era el apropiado para seguir, el camino se tornó aún más verde, pasamos por una laguna, muy linda, de un color turquesa, se podía apreciar patos silvestres y otras aves. Veíamos la Cordillera Blanca desde un punto alto, bellísimo, seguimos por nuestro camino viendo a lo lejos una punta de un nevado, a medida que se iba avanzando el nevado se veía cada vez más y más cerca, en eso vimos una señalización que indicada que ya estábamos en el valle de Shaqsha. Continuamos bordeando el lugar y nos recibe una laguna de espejos, al lado del nevado conocido como Doble Pico, estábamos exhaustos pero no nos importó y como pudimos recorrimos el lugar. En este punto celebramos un rico almuerzo con los ánimos de nuestro guía eufóricos. Estábamos muy contentos de haber llegado tan lejos.
Después de haber estado casi tres horas en el valle nos tocó volver. Por supuesto que dijimos: “!No, acampemos aquí!” . Era evidente que no lo queríamos dejar tanta belleza, nuestro guía nos dijo: “Hay algo mas que quiero enseñarles”.Nuestro ánimo y nuestro espíritu aventurero estaban en su punto máximo. Con renovado entusiasmo partimos, felizmente que de bajada. Caminamos casi dos horas, a las cuatro seguíamos a buen pie, sin perder el paso.
Pasamos por una parte alta de la quebrada, luego comenzamos a bajar hasta llegar a un valle, en el camino nos encontramos con unos campesinos, nuestro guía muy amablemente les regaló los víveres que nos habían sobrado: tomates, paltas y galletas, caminando por tan bello sendero verdoso vimos y huesos de ganado, seguimos bajando hasta un punto donde acampamos, el guía nos advirtió que lo mejor era mirar a nuestro alrededor y no lo dudamos: sacamos de nuevo las cámaras para admirar el espectáculo, los nevados estaban espléndidos, rojizos, qué espectáculo. Los pastos vibraban de un color dorado, qué increíble verlos. Los nevados de alguna manera se despidieron de nosotros, suena romántico decirlo, pero esa sensación se piensa y se recuerda. Que belleza, al caer la noche un cielo lleno de estrellas y de estrellas fugaces.

Fuente: viajerosperu.com (Flor Bandini, texto y fotos)
Quinto día
Los nevados amanecieron cubiertos de nubes, qué pena, me quedé con las ganas de seguir fotografiándolo, aún así hacia un sol esplendoroso, tomamos desayuno y preparamos las cosas y nos alistamos para la regresada. Llegamos de nuevo a Olleros, fue maravilloso soñaba con un buen baño real, y no un “baño con toallitas húmedas”. Una experiencia para recordar. (Flor Bandini, texto y fotos)

Fuente: viajerosperu.com (Flor Bandini, texto y fotos)
Fuente: viajerosperu.com
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